Un dia lancé un pequeño avion eléctrico a un acantilado, aquel día experimenté la sensación de poder jugar con el viento y prescindir del motor. Aquí comenzó mi afición al vuelo de ladera
martes, 17 de noviembre de 2009
dulce verano de Noviembre
Aun seguimos en la playa pillando olas, ahí va un popurrí
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