Un dia lancé un pequeño avion eléctrico a un acantilado, aquel día experimenté la sensación de poder jugar con el viento y prescindir del motor. Aquí comenzó mi afición al vuelo de ladera
viernes, 15 de abril de 2011
Bolonia hoy, ahora
Ni una ola...así que una cervecita fresquita y pescaito frito...
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